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FAU-Chola: Vida interna

In FAU - Chola on marzo 12, 2010 at 3:13 am

Digitalización: Leopardo Mera

– Hay que cuidar que no se pierda el sentido de las cosas. Que determinados valores que nos son queridos y fundamentales no vayan quedando por el camino. Es ésta una actividad que da para ciertas y embromadas deformaciones.

Estos comentarios fueron frecuentes cuando se armó de manera sistemática y específica la actividad de Chola. Las prevenciones eran hijas de nuestra concepción libertaria y de experiencias tanto históricas como las nuevas que se estaban viendo.

Podríamos decir que había un concepto libertario sobre la actividad armada. Un conjunto de ideas que se pensaba que podían darle un carácter diferenciado a esta labor. Había que experimentar sobre la base de determinados criterios.

Para empezar se le daba importancia a las palabras que se usaban en relación con funciones necesarias. Por esa mágica relación que tienen las palabras y las cosas.

– Junto con la palabra viene el contenido y de la mano la desviación.

Nada de jefe en ningún lado. Que los compañeros con determinadas responsabilidades lleven nombre de encargados. Se decía con énfasis.

La actividad de Chola, OPR, nunca tuvo jefes ni comandantes. Tuvo encargados y vaya si el contenido no resulto diferente. Claro está que junto a esto venían otras cosas que formaban una unidad en esa campaña de crear prácticas cotidianas, agarradas desde adentro por una ideología, se priorizaba la formación del compañero. Una formación lo más amplia posible.

Vamos a ver primero algunas de esas prácticas chicas, cotidianas que tanto ayudaban a la formación.

– Que la autocrítica y el problema de los valores queden para discursos vacíos, desprendido de lo que hacemos todos los días. Esto se decía y se sentía.

El problema de los valores se vivía en la de todos los días. Todos los Equipos de Chola tenían una ficha de evaluación que pautaba comportamientos. En períodos cortos, uno o dos meses, se realizaba esta tarea de evaluación. El propio Equipo se auto-evaluaba y en tal instancia cabía observar tanto al encargado del Equipo como de Liga.

La ficha de evaluación contenía valores como: Solidaridad, fraternidad, modestia, capacidad de entrega. En la página aparte irá esta ficha completa, ello ayudará a dar una idea más acabada.

Esto arroja efectos muy positivos. Para empezar la crítica y autocrítica no eran palabras vanas, no eran cosas para la galería. Pasaba a ser normal, algo totalmente legitimado, el que un encargado fuera cuestionado y hasta que se pidiera su cambio de función.

Se rompieron resortes arbitrario de poder. Esos resortes que de manera visible o invisible generaban prácticas perversas. Se había echado a andar una tendencia expresa de quitarles espacio, de desvalorizarlos. Era un proceso que requería su buena mano de obra, no todo venia a pedir de boca. Por lo menos en esta cultura “occidental, cristiana y capitalista”, la cuestión del poder de exaltación del ego no resulta moco de pavo en ningún lugar. Sin duda no era lo mismo potenciarlos que combatirlos.

– El compañero encargado de Liga debe superarse mucho. Su modestia deja que desear.

Estos comentarios de un integrante de Equipo pasaban a ser cosa normal y positiva. Al tiempo que su derecho era real, no una frase formal, se iba mejorando el colectivo. Y hacía difícil que un Encargado pudiera mantenerse arbitrariamente.

Ya no era cosa de que un jefe un se levantara justo y dijiera vamos a realizar una crítica y autocrítica. Y que como contrapartida lógica muchos, por temor a lo que podría venir después, transformaran esto en conformismo puro. Y que todo quedara igual que antes y hasta la próxima. Como se dice a veces en broma: “Toda crítica que sea para decir que está todo bien, es bienvenida”.

Es de aclarar que la práctica cotidiana de estos valores no hacía perder de vista el carácter específico de la actividad. Digamos por ejemplo que había instancias puramente de ejecución y tareas permanentes que debían realizarse. Por ejemplo, nadie ponía en dura que en el momento de la operación el encargado de ella era quien decidía sobre los problemas que pudieran plantearse y que quedaban fuera de planificación previa.

– Si la actividad podrá ser técnicamente militar, peor hay que acostumbrarse a mencionar lo menos posible esa palabra. Hay que usar términos como la acción política-revolucionaria. Decía Gerardo Gatti en un Fomento.

Se fueron creando rudimentos culturales importantes que hacían carne los valores priorizados. Se crearon hábitos que hacían ver al militante con claridad sus derechos y sus deberes. Muchas cosas empezaron a ser “naturales”. Ser autoritario, arbitrario, inmodesto, insolidario, no eran cosas que pasaban desapercibidas y menos toleradas en silencio.

El término Comandante se usaba de broma. Había una ideología que impulsaba y coloreaba todo esto. Algunos compañeros se habían formado escuchando episodios de lucha, reivindicaciones de libertad, de sociedad futuras justas y respetuosas de la persona humana. Repudiando al mismo tiempo todos esos mecanismos de poder que quieren sumisión, que glorifican autoridades y héroes de cartón. Rechazando hasta la náusea esos instrumentos de robotización humana al servicio del poderoso como son los aparatos represivos. La verdad que en el marco de esa cultura, parecerse a un milico no gratificaba.

Era España revolucionaria, eran luchas históricas de los trabajadores, eran vengadores obreros, eran Rosigna y Durruti, eran Sacco y Vanzetti y los Mártires de Chicago, eran aquellos modestos y sacrificados organizadores de los primeros sindicatos: eran Hijos del Pueblo y A las Barricadas. Esa mistica estaba ahí y se reproducía y daba fuerza. No era Mao o Ho Chi Min, eran Bakunin, Malatesta y el Che. Era lo libertario. De ahí emanaban estas preocupaciones de no producir soldados de la revolución sino compañeros revolucionarios. Había un fuerte dique de contención para la desviación militarista y las prácticas autoritarias.

Así resultaba casi normal que el aparato armado estuviera subordinado a lo político; que los hechos se hicieran en función de la estrategia general de la Organización, de sus evaluaciones coyunturales.

La soberanía de la pistola no encontraba terreno fértil. Tampoco la soberbia en general.

¿Este encare de la disciplina y la auto-disciplina , del protagonismo colectivo, de ausencia de charreteras, de respecto al militante como entidad humana, de trato igualitario, de rechazo al autoritarismo, debilitada la eficacia, el desarrollo y el desempeño de la labor específicamente armada? Podemos afirmar que no. En el corto período que duró la experiencia podemos sacar muy otras conclusiones.

Ni por asomo se piense que vamos a decir que la cosa marcho aceitada, que todo fue un lujo. No, eso no. Pero, en el marco de errores y defectos que se iban encarando y superando o tratando de superar vimos que la eficacia, que el fortalecimiento de la tarea se lograba. Que la autodisciplina y el compañero convencido hacían milagros. Con grandes limitaciones y falta de medios, las cosas igual salían. Había entrega, disposición, capacidad para que cada uno resolviera cosas. Había un aceptable nivel de prolijidad que iba en ascenso.

Fomento, Aguilar, las Ligas, los Equipos iban amasando, creando una cultura del hacer armado que no tenia como referente lo que había surgido en ese momento histórico y que se desparramaba por el continente, con grandes y muy respetables heroísmos y con mucho de imitación.

– Tenemos que ir creando lo nuestro, con cabeza propia, en relación con la historia de este lugar y nuestras ideas. La imitación es mala consejera-, se decía más de una vez.

Se fue creando algo que no puede decretarce, que no se da por resoluciones de reuniones ni con buenos manuales. Se fue desarrollando una capacidad de reflexión, de participación efectiva del militante, de tomarle cariño y entenderla causa en la se estaba. No fue ideal y fue corto el tiempo, claro que sí. Pero quedó un convencimiento: se puede hacer una actividad “militar” libertaria. Y que es un mito que para esto, especialmente, todo va mejor con autoritarismos y jerarquías.

– La Organización tiene que tener valores que prefiguren lo que pretendemos del mañana. Se afirmaba siempre.

Dentro de esta preocupación por la formación militante, del desarrollo de su capacidad reflexiva, hay una experiencia concreta que bien grafica esta situación: La Escuelita.

¿Qué fue La Escuelita?. Fue una experiencia realizada en base a gente joven de Chola que venía asumiendo mayores responsabilidades. Fue una actividad de transferencia de conocimientos de diferentes cuestiones: Filosofía, Psicología, Historia, Pedagogía. Se procuraba generar discusiones, reflexiones, sobre estos tópicos. Varios compañeros especializados, profesores la mayoría, eran encargados de la transferencia.

Esta actividad se realizo con toda regularidad y prolijidad. Nando y Silva fueron dos grandes animadores de ella.

Para ver la importancia que se daba a esta tarea de formación es necesario ubicar el contexto social en que se hizo. Era un tiempo en que la represión estaba con todo. Patrullaje constante de calles, pinzas, allanamientos masivos, vigilancia de lugares sospechosos. En esas condiciones había que juntar compañeros del aparato armado que no pertenecían a una misma liga y a los especialistas y profesores. Al mismo había que cubrir: la seguridad general y la correspondiente ala compartimentación para casi todo, esto demandaba un esfuerzo extra, debía trasladarse a los compañeros asegurándose de que no supieran donde estaban. Las reuniones también implicaban capuchas que ocultaran rostros.

La iniciativa surgió en Fomento. No mereció mucha discusión. Había consenso al respecto. Eran de las tareas cantadas. La formación militante era cosa siempre bien vista. Sólo Silva, que después sería un fuerte animador, planteó algunas dudas. Ellas eran básicamente las siguientes: ¿no sería tarea para realizar un poco más adelante; habría receptividad que compensara el esfuerzo; los compañeros de Chola que participarían vivían esto como una necesidad?

Evacuadas las dudas se resolvió ir adelante con la actividad. Lo referido a organización correría por parte de Rogelio. Nando haría la primera parte, formando un equipo que trabajaría con él, que consistía en un conjunto de test a realizar a todos los integrantes de Chola. Test que después se discutirían en reunión conjunta. Nando era un compañero psicólogo, considerando técnicamente del más alto nivel, persona de una excelente calidad humana, se comunicaba muy bien. Los compañeros que en esta oportunidad formaban equipo con él eran también profesionales. Este grupo trabajó intensa y prolijamente en la confección y evaluación de los test. Una vez terminada esta parte se pasó a las reuniones regulares colectivas en las que se trataría una amplia problemática.

Los resultados de esta experiencia fueron considerados muy buenos. Pero aquí es mejor que dejemos hablar a uno de los participantes.

R. ¿Qué recordarás Rubén sobre La Escuelita?

Rubén. La primera cuestión fue aquel proceso de test psicoanalítico al que fuimos expuestos. Fue una cantidad de días en el piso de un hospital, en un anfiteatro que allí había. Una batería de test, de dibujos, contar historias, manchas. Todos los test que en ese momento se usaban y que estos compañeros estaban revisando en la lectura, en una actitud crítica frente al psicoanálisis. Y eso era recontra importante. El marxismo a esto nunca le dio pelota a lo sumo siquiatría farmacológica. Esto fue una cosa muy importante que a mi me abrió un mundo de lecturas. Y después la escuela propiamente instalada. La lectura de los resultados de los test que fueron espectaculares ya que dieron, como después veríamos, un 90% en el clavo.

Esto de los test fue un gran prolegómeno, luego se procesaron cuestiones de tipo teórico y práctico. En lo práctico rudimentos de explosivos, fierros y tácticas. Había cuestiones de tipo histórico y filosófico. Me quedó grabado una cuestión gráfica, se trataba de un cuadrado que se ponia y sacaba. El abordaje de todo el tema de lo científico.

Una de las cuestiones que estimuló La Escuelita fue que buscáramos la lectura por la libre, por la iniciativa de cada uno. Si vos lo comparás con la escuela de Cuadros de la Argentina y otros lugares no tiene nada que ver, por ejemplo, los Perretes tenían mucho ideologismo y en los fierros había mucho bardo. En los Montos había mucho de formación militar y poco de ideología.

En el caso de La Escuelita se habría un abanico. En todo sistema de enseñanza siempre va a ver una relación, una base de transferencia de conocimiento.

Integraban La Escuelita: Leonel, Juan, Misterio, Mónica, Ceferino, Lola y yo.

Otra cosa que yo recuerdo es que el conjunto de baterias de los test se los usaba críticamente. Porque si no fuera así, si se aplicaba el criterio ortodoxo, seríamos psicópatas inadaptados. Tenían los técnicos que reevaluar todos los test con ese especial criterio, tenían que poner mucha mano de obra. Había gran preocupación en el buen funcionamiento de La Escuelita.

Yo le agregaría a esto que cuando a mi me tocó comprar el conjunto de cuestiones que se habían quedado en la cabeza con lo que hacía en Argentina, toda la gama marxista, me llevó a evaluar lo que fue La Escuelita en su modestia y en su grandeza. Tanto en las técnicas psicoanalíticas, como en materia de preocupaciones humanas y dudas filosóficas.

Eso que sólo la lucha de clases movía la historia sólo un marxista lo puede decir. Fue bueno llenarte la cabeza de algunas dudas y certezas por lo que te jugabas la vida. Eso resume lo maravilloso de un sistema de enseñanza.

Algo sobre los Equipos.

Hemos dejado para el final de este capítulo una conversación con dos compañeros grabada por separado, en la que hacen consideraciones sobre la vida de los Equipos de Chola.

Ruben. Si uno lo mira a la distancia fue un período muy breve de tiempo. El Equipo nuestro es el que estaba Pedro…

Me acuerdo que habia una revista, Transformaciones, que discutíamos en el Equipo. Había vida política en medio de una Organización que estaba muy apremiada, lo que establecía limitaciones.

La Instancia fue en marxo del 72. El período de actividad mayor fue en 1971-72.

Es indudable que la prédica libertaria era muy sólida, muy pesada consciente e inconscientemente.

R. Incluso se hizo una elección interna, recordarás, para el cambio de compañeros en lugares de responsabilidad, con “mezclas” de algunos casos.

Ruben. Si, la mezcla estaba encaminada a discutir el tema de la elección interna y el cambio de autoridades. Me encontré contigo en la plaza Lavalle frente al teatro Colón y es en esa instancia que yo voto. Este tipo de instancias como las votaciones vos la podés revalorar el día que contrastás con el funcionamiento de otras organizaciones.

Si vemos el funcionamiento de los marxistas en la Argentina por ejemplo, todas estas cosas que teníamos, fichas de evaluación, encargado del Equipo, el problema de los debates y las discusiones, el tema de las votaciones, eso en la Argentina no existe, en ningún lado existe. Allí hay un sistema piramidal de arriba a abajo que son los mandos los que van dirigiendo para abajo. Una cadena de mando militar. En nosotros la propuesta, en lo que nos competía, viene de los Equipos.

Las elecciones internas.

Algunas opiniones de integrantes de Equipos.

– “Oposición a que el compañero Montes cumpla tareas de dirección en la Organización.

Motivos: 1) durante el período en que dicho compañero estuvo a cargo de la Unidad 8 no promovió la formación político-revolucionaria de los militantes… Angel.

– “Me opongo a la designación del compañero ya que entiendo que, aún teniendo algunas características que podemos tomarlas como positivas… existen valores morales que aún no están desarrollados. Estos valores morales son la solidaridad y la fraternidad cosas que se manifiestan en el trabajo diario…”. Verónica.

– “Martín (Aguilar). Entiendo que éste es un voto condicionado por la licencia (pres9, pero entiendo que si ésta termina el compañero apto para ocupar cargo de dirección por su experiencia dentro de la O. y alto nivel de moral revolucionaria. Tiene preocupación formativa. Torres – AVF. 32.

– Propongo para la Dirección del sector:

Ruben: compañero obrero, con gran entrega a la causa, rápida evolución político-revolucionaria y compenetración ideológica y en el compañerismo y solidaridad. Capacidad operativa buena. A. Unidad 8.

Estos son algunos de los votos a favor y en contra en la elección interna realizada en 1972. Ellos trasuntan como se practica efectivamente la participación y como se estimaban valores como la solidaridad.

La vida interna, la vida de los Equipos de Chola es tema importante. Por eso veremos otra opinión al respecto, la de una activa militante: “Verónica:

V. Los equipos de Torres, tenían una tarea de aparato, una tarea específica: hacer información. Pero al mismo tiempo tenían una característica que se relaciona con la importancia que se le daba a la vida política dentro de los equipos. Por dos razones: primero porque había un interés de la Organización para que los militantes tuvieran inserción en la vida política general, no solamente de la Información, como las de apoyatura, estaban muy vinculadas a lo que ocurría, al acontecer del momento. No eran tareas estrictamente militaristas. No eran acciones militares estrictas sino que eran acciones que estaban vinculadas con la coyuntura política. Por lo tanto era imprescindible para la vida de los Equipos estar vinculados a esta coyuntura política.

R. Vinculadas con el desarrollo del proceso de cambio que llevaba adelante el conjunto de la población, con la particularidad de cada nivel: apoyatura (VF) o Chola. Los equipos de tarea interna seguían hasta donde era posible el trabajo de “afuera”.

V. Sí. En muchos casos no se podía hacer una participación activa en el movimiento de masas. Pero esa falta de participación ¿cómo se sustituía?: por la exigencia, dría yo, porque creo que era una exigencia la discusión de los temas concretos de la coyuntura, así como la discusión teórico-política entre los militantes.

R. En ese sentido de cuáles eran las preocupaciones que había sobre el movimiento popular en general. Cómo comenzaba la reunión de equipo por ejemplo.

V. Como cosa gráfica te digo que era casi religioso que la iniciación de la reunión del Equipo fuera la lectura y el análisis de la Carta de FAU, donde había elementos de la coyuntura política. La Carta en aquel tiempo salía semanalmente.

Los equipos tenía una reunión semanal, por lo menos, para discutir y analizar tanto la Carta de FAY como la política en general. Y había otra reunión regular donde se discutían los temas específicos de las tareas que teníamos entre manos. Había otras instancias, las referidas al trabajo que el equipo hacía afuera, tareas concretas. Pero lo importante a resaltar es esa reunión específicamente política. Por que hemos visto, en otras organizaciones, otras cosas, otras prácticas. Esa identidad, tan nuestra, hay que dejarla asentada en algún lado, es algo diferente.

R. Había clara prevención con las desviaciones militaristas, se quería formar un militante distinto.

V. Claro, te voy a poner un ejemplo, a posteriori cuando yo me encontré con otros militantes de otras organizaciones, con lo que conviví, caso la cárcel, yo me di cuenta de la diferencia de formación que tenía uno y otro. Verdad, y eso ¿de dónde surgía?. Surgía de la dinámica que se tenía en los Equipos y de la orientación de trabajo que teníamos. Este es un tema importante a destacar. Eso creo.

R. ¿Te acordás cuántos Equipos había en la Liga de Información?

V. Si, eran tres Equipos. Estaba la Liga y los responsables de los Equipos: Sergio, Alfredo y Federico.

R. Otra cosa acerca de los Equipos. La evaluación que hacían sobre la marca de la actividad, sus opiniones. Todo un elemento diferenciado si lo comparamos con otras organizaciones que tienen una estructura vertical. Además los valores que se estiman importantes que se practicaran en los equipos. ¿No?

V. Por supuesto. Las evaluaciones personales son un ejemplo. Yo acá te diría una cosa. Me acuerdo de una experiencia personal. Yo creo que en estas reuniones de evaluaciones yo aprendí algunas cosas que a mi me sirvieron, el concepto de clase por ejemplo. ¿Dónde lo aprendí?. No lo aprendí en ningún libro, lo aprendí de una lucha personal que tenía con un integrante de la dirección que cuestionaba mi origen pequeño-burgués y ciertas costumbres o prácticas que a ello se vinculaban. Sin embargo todo eso a mi me sirvió en momentos extremadamente importantes, que quizás es cuando uno más los tiene que utilizar. Por ejemplo me sirvió cuando tome enfrenté directamente con el enemigo, aunque a vos te parezca mentira. Recuerdo que tanto se hablaba de este tema, para mi, en ese momento era todavía una entelequia. Pero después cuando estuvimos directamente frente al enemigo uno se decía: acá esta la materialización de ese concepto del que tanto hablábamos. Esto fue un aporte a la formación integral de un militante, que capaz que nosotros en ese momento no le dábamos ese nombre.

R. Estaba previsto por la Organización el rescate de los valores obreros.

V. Yo creo que eso hay que ponerlo, porque eso sirvió y eso prendió y no me pasó a mi sola. Yo he hablado con otras compañeras que pasaron por igual situación y les pasó exactamente lo mismo. Importante ese valor ese sentimiento y especialmente cuando estás enfrentado directamente al enemigo de clase.

Yo pasé, transcurrí, viví en esta Organización. No solamente participé en la elaboración de una información para una acción, a mi también ese pasaje me formó ideológicamente. Yo creo que eso es lo importante. Pues más allá del origen de cada uno que no se puede negar, yo creo que es importante porque son valores que hoy por hoy son muy difíciles de encontrar. ¡Está todo tan entreverado en la realidad política de hoy!.

R. Hay una intencionalidad en toda esta orientación que se practicó. Ya desde la gente de extracción sindical que venía de tiempos anteriores. Se combatió un determinado tipo de ideología, ello fue uno de los motivos de la división de FAU en 1963. Entre otras cosas se trataba de evitar que se hiciera una “estudiantina”, como decía Gerardo.

V. Una estudiantina o también evitar que en la especificidad de las tareas no hay desviación. SI vos eso no lo equilibrás con la exigencia del desarrollo de otro tipo de valores, que fueran más allá de esa tarea específica. Yo creo que esa es la cosa.

R. Te acordás del cuestionamiento a los compañeros responsables.

V. Sí, era toda una línea, era imperativa. Había toda la libertad para hacerlo y se hacía.

R. Temas que se discutían en el Equipo.

V. Se discutían temas teóricos, de coyuntura, documentos como el Copey. Éste de estrategia política y lucha armada se discutió muchisimo, en distintas etapas del Equipo. Mirá una etapa primaria, año ’69, época en que Pablo Roger era el encargado del Equipo. Empezaba a formarse Torres. En este tiempo ya había algo sobre el foco, después lo retomamos en la etapa posterior del ’71 para adelante. Había otros materiales más, tales como Huerta Grande. Otros temas que se discutían tenían que ver con la ROE. Cuando empieza el tema de la ROE aparece el material de las dos patas. Creo que la cita era de Gerardo. Hay materiales de elaboración interna, y esto implica capacidad para producir esos materiales, cosa que después vi que no era tan común. Recuerdo que también leímos “La guerra de la Pulga”, Debrey, “La Libertad” de Bakunin. Salía Marcha y Cuadernos de ella que también leíamos y los diarios como Ya, Ahora. Más adelante Compañero. Ah, y un material sobre Elecciones, un folleto. Por supuesto, además se leían diversos libros.

Te agrego. La tarea en si no era una tarea fría y totalmente limitada, en el transcurso de cómo se desarrollaba, cómo vos acumulabas información, en cómo vos inventabas más elementos, era al mismo tiempo una tarea formativa. Siempre estaba presente el respeto y el valor de cada militante. Había una relación humana buena, los valores de solidaridad de respeto por el otro, así como valores de responsabilidad estaban permanentemente presentes. Si en el desarrollo de la tarea aparecía un elemento que atentara contra la solidaridad, contra el respeto al militante, eso se evaluaba. Había una instancia de evaluación y de aporte, entre el trabajo por los valores y en concretar la tarea específica, esto es un poco la esencia del trabajo.

Para ejemplificar esto que estoy diciendo voy a relatar una experiencia personal. Te pido que esto lo pongas. Cuando yo tenía 20 años, de esto hace tiempo, era una mujer con poca experiencia de vida. Mientras desarrollaba una tarea específica de información me encontré con una persona que era un compañero que yo no conocía, nunca lo había visto. Fui, entonces con él para hacer una tarea militante. Mientras se estaba desarrollando la tarea, este compañero, pretende seducirme, sacarme de la tarea en la que estaba y desarrollar una relación personal. Esa situación a mi me desconcierta y desagrada totalmente, sin dejar la tarea de lado, el encargado de equipo escucha mi planteo crítico, me entiende, y acomoda la situación de manera que eso no vuelva a repetirse. Estas cosas no pasaban desapercibidas ni eran toleradas. Este ambiente daba tranquilidad y decía que los valores no estaban por estar.

La otra experiencia que me importa transmitir es que estando en la cárcel, nosotros como Organización manteníamos una relación política normal con las otras organizaciones. En determinado momento contamos la historia de nuestra Organización y a muchas compañeras de distintas organizaciones les sorprendió, les resultó llamativo, el respeto y la solidaridad que nosotros practicamos. Les sorprendía la importancia dada valores que ellos no practicaban cotidianamente en la militancia.

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