Archivo virtual

Pueblo en armas: estrategia revolucionaria [Fragmentos]

In A. Guillén: El pueblo en armas: estrategia revolucionaria [Fragmentos] on marzo 12, 2010 at 2:53 am

Digitalización y traducción: Leopardo Mera

El pueblo en armas: estrategia revolucionaria, Capítulo I, pp. 1

Una revolución en un país o una región sólo puede hacerse en determinadas condiciones históricas y políticas en las que la clase dominante ha perdido prestigio: cuando es responsable de las guerras, de crisis sociales y económicas, por la especulación financiera y la inmoralidad, encarnando todos los crímenes, desgracias, miserias y frustraciones sufridas por las clases populares. Sólo entonces, y siempre que esta clase sea consciente de su misión histórica de liberación, puede llevar a cabo una revolución victoriosa y para que la política, economía y lo social tenga una transformación total de la sociedad, de forma que, hay la superación de las anacrónicas relaciones sociales e instituciones .

No importa cuán grande es una clase numéricamente, si no representan el interés general de la sociedad, por que de no ser así nunca podrán lograr la revolución social. Sin disminuir la fuerza revolucionaria de los campesinos, hay que decir que a lo largo de la Edad Media, Renacimiento y Reforma, los campesinos no fueron capaces de derrotar a cualquiera de los ejércitos de la nobleza en el campo o los ejércitos de la Burguesía concentrado en las ciudades. Si los campesinos fueron derrotados en la guerra revolucionaria en el que representaban el 80 y el 90 por ciento de la población, sería absurdo, en nuestra época de las poblaciones urbanas muy desarrolladas para poner en marcha el principal frente de una revolución en los pequeños pueblos o en las montañas, en condiciones en las que los campesinos ya no son mayoría y hay pocos recursos logísticos para la guerra moderna.

***

El pueblo en armas: estrategia revolucionaria, Capítulo I, pp. 2-3

Si se analiza la guerra revolucionaria en China, vemos que las fuerzas comunistas de la Cuarta y la Octava Ruta de los ejércitos no surgió de la nada. Esto se originó en la revolución burguesa-democrática de 1911; su material de guerra, los cuadros de mando y una gran parte de las tropas vinieron de las ciudades. De no haber partido desde la ciudad, Mao no habría podido haber derrotado a Chiang Kaishek en la guerra revolucionaria. Y sin la intervención japonesa en China y la Segunda Guerra Mundial, Mao habría visto carecido de la “ocasión histórica” – el factor clave que conduce a una revolución social y su victoria final.

Sin la guerra de 1914-18, cuando el pueblo ruso sufrió grandes dificultades, cuando sus soldados desertaron en grandes cantidades, cuando el pueblo espontáneamente hizo la Revolución de febrero de 1917 – un prólogo de la Revolución de Octubre – sin estas condiciones revolucionarias políticas, económicas, sociales, psicológicas y morales; sin esta “ocasión histórica”, Lenin no habría triunfado sobre Kerensky y sus generales, Denikin y Wrangel entre otros.

Si el ejército español no hubiera tomado la iniciativa en 1936 mediante un golpe de Estado que desencadenó una revolución social en respuesta a este, no habrían habido condiciones revolucionarias, no habría habido una “ocasión histórica”. Sin embargo, como los revolucionarios españoles no estaban preparados para dirigir a las masas perdieron la revolución.

Sin la invasión prusiana de Francia en 1871 no habría habido Comuna de París – en consecuencia de la derrota de Napoleón III en Sedán. La Comuna de París tiene sus causas, su “ocasión histórica”, como la Revolución Rusa de 1917, pero carecía de coherencia y de un partido revolucionario auténticamente capaz de exportar la revolución más allá de los alrededores de París. En 1936 los revolucionarios en Madrid no hacen de este error, pero trataron de ganar la periferia estratégica vital para su defensa. En España, como en Rusia de 1917, se llevó la revolución de la ciudad al campo. Tal vez por esa razón el modelo estratégico de las revoluciones sociales contemporáneas depende en gran medida de la experiencia y las lecciones de la Comuna de París (1871), la Revolución Rusa (1917) y la Guerra Civil española (1936-39), especialmente en zonas densamente pobladas, donde la población de las zonas urbanas es la mayoría, e.j., los Estados Unidos y el Cono Sur de América Latina.El pueblo en armas: estrategia revolucionaria, Capítulo I, pp. 4-5

(…)

En este “Problemas estratégicos y principios” (Enero, 1969) Carlos Marighella admite las dudas o insuficiencias estratégicas y la falta de acuerdo entre los revolucionarios brasileños. En la misma, afirma que:

(a) La ciudad es el área de un complemento de la lucha y por ello la lucha urbana, iniciada por la guerrilla o por las masas organizadas y sus respectivas redes de apoyo, siempre se asume el carácter de una lucha táctica; (b) la lucha decisiva es estratégica, es decir, en el área rural, y no en la área táctica que comprende la ciudad.”

Ya hemos indicado que en las condiciones de una civilización urbana en la que la acumulación y centralización de capital se produce en las grandes ciudades, la principal zona de maniobras estratégica no es en el campo. En consecuencia, una guerra revolucionaria debe ser iniciado y realizado en las ciudades. Mediante la asignación de un carácter táctico de la guerrilla urbana y de una importancia estratégica a la guerrilla rural, Marighella confunde táctica y estrategia, por lo tanto, subordinar lo principal de lo secundario de la revolución. En el caso más favorable, un campesino en guerra apoyado por un levantamiento general de la población rural puede ser perdido debido a la mentalidad de la “pequeña-aldea” y las lealtades locales, que permitirían a las fuerzas represivas poder dividir y vencer uno por uno, pueblo por pueblo, región por región, uno fuerza tras otra. En cambio, los millones de habitantes de Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Recife, Bahía, etc, pueden funcionar juntos o por separado, de acuerdo con lo que es más conveniente en cada fase de una guerra revolucionaria.

(…)

***

El pueblo en armas: estrategia revolucionaria, Capítulo I, pp. 15

No es suficiente que los guerrilleros brasileños hayan secuestrado a los cónsules y embajadores con el fin de negociar con el régimen militar, sino que también deben movilizar a las masas a actuar fuera de su propio interés. Para recuperar la pérdida de los salarios reales desde 1964, es necesario tomar como rehenes a los capitalistas nativos o miembro de sus familias cuando sus trabajadores están en huelga y las negociaciones están en un callejón sin salida. Aquí la guerrilla de Uruguaya Organización Popular Revolucionaria (OPR-33) puede servir como modelo para la guerrilla brasileña. Así, en el caso de la huelga de los trabajadores del caucho en Montevideo y en oposición a la política institucional del gobierno de abarcan los salarios, La OPR-33 contribuyó a ganar la huelga por el respaldo militar a la organización sindical. En el caso de Brasil demostraciones de masa para un aumento general de los salarios reales del 20-30 por ciento, con el apoyo de la estrategia y las tácticas de guerrilla urbana como OPR-33, podría poner fin a las penurias y sacrificios en donde subyace un 11 por ciento de aumento en el producto nacional bruto. La justificación de la dictadura entonces perdería su credibilidad porque el rendimiento económico ya no puede ser usado para excusar la represión militar.

El pueblo en armas: estrategia revolucionaria, Capítulo II, pp. 35-47

El crédito de la guerrilla de Uruguay, es que fueron los primeros en operar en la selva de cemento de una metrópolis capitalista, soportando durante la primera fase de la guerra revolucionaria, gracias a una eficiente organización y tácticas para confundir a la policía y a las fuerzas armadas por un período considerable. (…) Con sus fracasos y éxitos, el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) ha aportado un modelo de guerrilla urbana que ya ha hecho una marca en la historia contemporánea – el escenario de una lucha entre el capitalismo y el socialismo con su epicentro en las grandes ciudades. Las lecciones que pueden aprenderse de la tupamaros se pueden resumir en los siguientes diez puntos:

1. ¿Frente fijo o móvil?: Cuando a las guerrillas urbanas les falta de un amplio apoyo popular, ya sea por la impaciencia revolucionaria, o porque sus acciones no representan directamente a las demandas populares, tienen que conseguir su propia infraestructura clandestina con el alquiler de casas y apartamentos. Mediante la vinculación a un terreno fijo de esta manera, los Tupamaros perdieron movilidad y seguridad: dos requisitos indispensables de la estrategia guerrillera. Con el fin de evitar el encierro y la aniquilación casa por casa, la guerrilla puede sobrevivir mejor si no establece bases urbanas fijas, de forma que vivan separados (guerrilleros) y combatan juntos.

2. Movilidad y Seguridad: Si la guerrilla urbana alquila casas para sus comandos, estos estarían en peligro de dejar un rastro que puede ser seguido por la policía, que examina todos los registrados de alquiler mensual. En caso de que la mayoría de las casas sean arrendadas en vez de prestadas, entonces la guerrilla debería abstenerse, como norma general, de construir bóvedas subterráneas o escondites que aumentarían su dependencia al terreno. Para mantener su movilidad y un alto nivel de seguridad debe extenderse favorablemente entre la población. Guerrilleros que luchar juntos y luego se dispersan a lo largo de una gran ciudad no son fácilmente detectados por la policía. Arrendar se puede aplicar a un solo barrio o zona, pero la guerrilla sin una base fija puede cambiar a otra zona sin problema alguno. Esta movilidad se ve obstaculizada por confiar en casas alquiladas o escondites en la casa de simpatizantes, hasta ahora el mayor error estratégico de los Tupamaros.

3. ¿Pesadas o ligeras retaguardias?: Las guerrilla urbana que desarrollan una fuerte infraestructura en muchas casas arrendadas no sólo cometen un error militar, sino también un error del punto de vista económico y logístico. Para una gran retaguardia, comparativamente, requieres un gran presupuesto mensual por lo que los motivos económicos y financieros tienden a opacar las consideraciones políticas. Que carecen de suficientes viviendas, la guerrilla tienden a mejorar los puestos de mando de aquellos dispuestos a prestar el propio. Entre los Tupamaros detenidos en 1972, uno era el propietario de la hacienda “Spartacus”, que albergaba un arsenal en una bóveda subterránea. Casi al mismo tiempo el presidente de la planta frigorífica de Cerro Largo es detenido y condenado por ayudar a los tupamaros, con lealtad y sinceridad; pero el hombre de negocios respondió que a cualquier otro burgués [menos él] sus trabajador pueden pedirles salarios más altos. Así, cuando la promoción a través de las filas se facilita por ser propietario de una casa grande, una gran finca o la empresa, la guerrilla se abren a las tendencias burguesas. Cuando la guerrilla dependen para cubrirse no en un pueblo en armas, sino en las propiedades privadas, entonces la guerra de guerrillas urbanas se convierte en el negocio de una minoría armada, que nunca tendrá éxito de esta manera en la movilización la mayoría de la población.

4. Infraestructura logística: Aunque un frente móvil es preferible a uno fijo, hay circunstancias en que un frente fijo es inevitable, ej, en el montaje, ajuste y adaptación de las armas. Estos frentes fijos, pocos y alejados entre sí, debe ser ocultado a la guerrilla misma, debe ser solo conocido por unos pocos que trabajen allí, de preferencia una persona en cada uno, con el fin de evitar el descubrimiento por las fuerzas represivas. En aras de la seguridad no es recomendable la fabricación de armas, sino que las partes se hagan por separado en diversos establecimientos legales, después de lo cual pueden ser montados en secreto en los talleres de la guerrilla.

Es peligroso confiar en un frente fijo que sirva de vivienda, alimentación, suministros médicos y armamento. (…) Las casa que servirán como cuarteles o guaridas tienden a inmovilizar a la guerrilla y las exponen a la posibilidad de cerco y aniquilamiento. Debido a que los Tupamaros inmovilizaron muchos de sus comandos en cuarteles fijos, fueron expuestos en 1972 a las detenciones masivas, por lo que perdieron una gran parte de su armamento y equipos relacionados y se vieron obligados a transferir suministros militares al campo para esconderlos.

Abusando del control de sus simpatizantes y manteniendolos bajo estricta disciplina militar, los Tupamaros los tenían en la misma casa. Pero rara vez eran utilizados en las operaciones militares en un solo lugar o varios simultáneamente, lo que indica la falta de preparación estratégica. Si las guerrillas urbanas no puede desaparecer y reaparecer continuamente en la población de una gran ciudad, entonces carecen de los requisitos políticos previos para hacer una revolución, para la creación de las condiciones de una crisis social a través de la ruptura de “la ley y el orden”. A pesar de su dominio durante el “pega-y-corre” la primera fase de la guerra revolucionaria, los Tupamaros no pudieron escalar sus operaciones mediante el uso de unidades más grandes a intervalos más frecuentes, con el propósito de paralizar el régimen existente.

5. Héroes, Mártires y Vengadores: En la guerra de guerrilla revolucionaria la acción que necesita explicarse a la gente es políticamente inútil: debe ser significativa y convincente por sí misma. Para matar a un soldado ordinario en represalia por el asesinato de un guerrillero es descender al mismo nivel político que un ejército reaccionario. Es mucho mejor crear un mártir y, por ende, para atraer la simpatía de la masa, que neutralizar o perder el apoyo popular por asesinatos sin sentido, sin un claro objetivo político. Para victorioso en la guerra del pueblo uno tiene que actuar en conformidad con los intereses, sentimientos y la voluntad del pueblo. Una victoria militar no tiene valor si no es políticamente convincente.

En un país donde la burguesía haya abolido la pena de muerte, es contraproducente condenar a muerte incluso a los más odiados enemigos del pueblo. Los opresores, traidores e informantes han de ser condenados a sí mismos antes que la guerrilla, es impolítico hacer un show público de sus crímenes con el fin de crear un clima de terror, inseguridad y falta de respeto por los derechos humanos básicos. Un ejército popular que recurre a la violencia innecesaria, que no es un símbolo de la justicia, equidad, libertad y seguridad, no puede ganar el apoyo popular en la lucha contra una tiranía deshumanizada. Las “carceles del pueblo” de los Tupamaros, hacieron más daño que beneficio a la causa de la liberación nacional. La toma de rehenes con fines de canje por presos políticos tiene apoyo popular, pero la información al mundo de la existencia de “prisiones del pueblo” es un foco innecesario de sistema represivo paralelo. No tiene ninguna utilidad y puede servir para un lenguaje políticamente alienante. Para lograr una victoria política o una propaganda a través de este tipo de táctica, lo que es el rescate debe ser moderado y capaz de ser cumplido, en ningún caso debe ser presionada a la guerrilla en la ejecución de un prisionero porque sus demandas son excesivas y, en consecuencia, desestimadas. Puede ser útil ejecutar un rehén sólo cuando el gobierno se niegue a negociar bajo cualquier tipo de condiciones después de que la presión popular se haya aplicado, ya que a continuación sería evidente para todos que el gobierno es responsable de los resultados. Los llamados del pueblo cárceles son perjudiciales por otras razones: se requiere de varios hombres a la guardia y cuidado de los presos, que guerrilleros de distraer a la realización de acciones alternativas más directamente útil a la población, y suponen un delantero y de la correspondiente pérdida de la movilidad . Las llamadas cárceles del pueblo son perjudiciales por otras razones también: requieren de varios guardias y hombres al cuidado de los presos, distrae a los guerrilleros de la realización de acciones alternativas más directamente útil para la población, suponen una gran pérdida de seguridad por la alta baja en la movilidad. Para la mayoría de lo casos es más conveniente tener un lugar seguro para períodos cortos de tiempo en la detención de un solo rehén. El establecer cárceles del pueblo para condenar a muerte a varios enemigos del pueblo, para albergar a la guerrilla en un cuartel secreto o escondites subterráneos es crear una infraestructura de apoyo a un Estado en miniatura en lugar de un ejército revolucionario.

6. Delegación del Mando: En un ejército profesional la dirección es reclutada de las academias militares dentro de un orden jerárquico de mando. En una organización guerrillera los dirigentes reales deben surgir de las luchas revolucionarias, siendo elegidos por su capacidad, responsabilidad, combatividad, iniciativa, y entendimiento político, es decir, los hechos más que palabras. Sin embargo, por el dolor de perder el carácter democrático de un ejército revolucionario y la función de autoridad como un poder delegado, ni siquiera el mejor comandante guerrillero puede tener la posibilidad de permanecer un largo tiempo a la cabeza. Una rotación de liderazgo es necesaria para evitar el “culto de la personalidad”; el poder debe ser alternado por los comandantes con más victorias, por los más populares entre sus soldados y los más respetadas por el pueblo. La guerra de guerrillas en la medida en que adopta la forma de auto-defensa, su éxito depende de la práctica de la democracia directa en la guerrilla autogestionada y la auto-disciplina — muy lejos de la disciplina de los cuarteles, típica de un ejército profesional o burocrático. La gente tiene más necesidad de muchos héroes revolucionarios que de un solo líder, como Julio César o Napoleón Bonaparte. Epaminondas, el general tebanos que derrotó a los espartanos, comando sólo dos años. Si bien era el mayor estratega de su tiempo, se convirtió en un soldado común cuando expiró su mando. Sólo por su extraordinaria habilidad se hizo asesor militar del nuevo comandante en jefe. Guerrilla pueden beneficiarse de este ejemplo.

Un delegado del mando es ir restricto, excepto por el tiempo determinado de su delegación. Es responsabilidad de los subordinados el discutir de antemano cada operación, para hacer recomendaciones, etc. Si el comandante se equivoca en su juicio, y los resultados, más que victoria dieron derrota, el tiene derecho a dimitir. En caso de tener éxito y tiene un voto de confianza, podrán mantener su mando, pero si son dos derrotas sucesivas debe formular su renuncia irrevocable.

Uno de los errores más comunes de los guerrilleros de América Latina es crear leyendas de sus dirigentes como lo hicieron con Fidel Castro y el Che Guevara. El resultado del mesianismo oculta la incapacidad de muchos comandantes guerrilleros que tienen sus tropas en el campo – como los tupamaros en 1972 – de revisar las estrategias equivocadas. Tal vez los dirigentes de la guerrilla en Uruguay han llegado a creer en que tienen poderes providenciales, reduciendo así la guerrilla ordinaria política y militarmente a cero, a la situación de un soldado en un ejército convencional.

7. Revolución: ¿Cuál Revolución?: Un joven izquierdista sin la praxis proletaria, sin haber sufrido directamente los efectos de la explotación capitalista, aspiran a liberar a los trabajadores sin los propios trabajadores en la intervención revolucionaria. Cuando la acción revolucionaria se limita a una serie de enfrentamientos militares entre la guerrilla y el ejército represor, las armas son de poca utilidad para el movimiento de los pueblos por la liberación nacional. El correspondiente foquismo [exagerada dependencia a los focos de la guerrilla, enfrentamientos armados y tácticas militares para iniciar una insurrección en masa] tiene origen pequeño-burgués, así como las perspectivas – de modo evidente, el aumento del número de trabajadores y campesinos en las filas de la guerrilla. En realidad, se trata de un movimiento insurreccional para la acumulación de cadáveres, que facilitan las victorias a generales represivos entrenados por el Pentágono. En el caso de los Tupamaros, los cuadros de mando y la mayor parte de las filas han provenido de las universidades, las profesiones liberales y de jóvenes rebeldes pequeños burgueses que han aprendido a desobedecer. Pero, ¿qué tipo de revolución? Ya que como hay pocos trabajadores o campesinos en el columms de los Tupamaros, es comprensible que la lucha se limite principalmente a compromisos entre la guerrilla por un lado y el ejército, la policía, por el otro. En estos encuentros la gente está atrapada en el medio, dejando un vacío político que sólo un tipo diferente de movimiento guerrillero puede llenar: los que prestan apoyo para todos los actos populares de protesta, huelgas, demostraciones, rebeliones estudiantiles, etc. Sólo a través de la gente, en otras palabras, la guerrilla urbana puede pasar de la primera fase de la guerra revolucionaria a un estado de subversión generalizada que conduce a una revolución social. En su esfuerzo de crear un estado dentro del estado a través de una guerrilla con columnas muy disciplinada, cuarteles secretos, “cárceles del pueblo”, arsenales subterráneos y una gran infraestructura logística, los tupamaros se convirtió en demasiado profesionalizado, militarizado y aislado de las masas urbanas. Esta organización se asemeja más a un poder paralelo contra lo establecido, un micro-estado, en lugar de un movimiento de las masas.

8. Estrategias, Tácticas y Políticas: Si las tácticas tienen éxito, con la correspondiente estrategia y pero la política es equivocada, la guerrilla no puede ganar. En caso de que una sucesión de victorias tácticas fomentan un objetivo estratégico que es imposible de alcanzar, entonces una gran victoria táctica puede culminar en una derrota estratégica aun mayor.

Los secuestros de la cónsul de Brasil Días Gornide y el agente de la CIA Dan Mitrione son casos de éxitos tácticos por la Tupamaros. Sin embargo, al exigir a cambio un centenar de guerrilleros detenidos, los Tupamaros encontraron un gobierno uruguayo obstinado, a fin de no perder la cara por completo. Aquí un éxito táctico ha contribuido con un objetivo estratégico imposible. Al tener que ejecutar a Mitrione porque el gobierno no cumplió con sus demandas, los tupamaros no sólo no lograron un objetivo político, sino que también han sufrido un retroceso político en su recién adquirido papel de asesinos – imagen que adquirieron a través de los medios de comunicación hostiles.

Los Tupamaros lo habrían hecho mejor si hubieran grabado las declaraciones de Mitrione y haber dado la noticia a la prensa. La confesión habría incidido en la población con más interés que los interminables seriales. Mitrione al haber confesado vínculos con la CIA debería haber sido plenamente documentado y enviado a Washington en la atención del senador Fulbright. Con este acción se señalaría la atención del Congreso, en contra de la operación de la CIA, por lo que se habría ganado el apoyo mundial para la Tupamaros. Una vez que el gobierno uruguayo habría perdido prestigio a través de esta declaración, la prensa uruguaya podría pedido publicar un manifiesto de los Tupamaros explicando sus objetivos en el caso Mitrione. Antes de ser sentenciado a muerte se debería haber absuelto por respeto a sus ocho hijos, pero a condición de que abandonaran el país. Esa solución a la negativa del gobierno a negociar con la guerrilla habría capturado la simpatía de muchos a favor de los Tupamaros. Aún más que la guerra convencional, la guerra revolucionaria es una forma de política llevada a cabo por medios violentos.

Con respecto a Días Gomide los Tupamaros perdieron una oportunidad para avergonzar políticamente al gobierno brasileño. Ellos nunca permitieron que los asuntos llegaran al punto de que su esposa podría aparecer como una heroína del amor y la fidelidad conyugal mediante la recopilación de las sumas para su liberación. Cada moneda que fue recogida un voto en contra de los Tupamaros e indirectamente en contra de la guerrilla brasileña. A cambio de Días Gomide, un hombre de gran importancia para el régimen militar, los tupamaros deberían haber exigido la publicación de un minifesto en la prensa brasileña. Su contenido podría haber cubierto los siguientes temas: una denuncia al “escuadrón de la muerte” como instrumento informal de la dictadura brasileña, con una demanda para elecciones libres, secretas y directas; la legalización de todos los partidos políticos disueltos por el régimen militar, la restitución de los derechos políticos a los ex dirigentes del Brasil y el exilio a Quadros, Kubitschek, Brizola, Goulart e incluso reaccionarios como Lacerda; la denuncia de la censura de la prensa por parte del gobierno, y una demanda de que los sacerdotes populares sean libres. Con esa respuesta política, la guerra revolucionaria podría haber sido exportada a Brasil. Las acciones de la guerrilla no deben ser estrictamente circunscrito a lo local, si es que estas pueden tener repercusiones regionales e internacionales (…)

Los Tupamaros se asemejaron peligrosamente a una mafia política. Al exigir grandes sumas de dinero en el rescate de rehenes políticos lograban que a veces parecían ser egoístas. Poco importa el ciudadano medio si los depósitos bancarios pasa a manos de los “expropiadores”, que hacen poco para aliviar directamente la carga de la gente – no porque no quieren sino porque no pueden hacerlo al estar aislados de la gente y sin apoyo popular. Hay una ironía histórica acerca de estos aspirantes a libertadores que indirectamente viven de los excedentes de las personas a las que buscan liberar.

9. La OPR-33 y los Tupamaros: Se sufrieron enormes pérdidas por los Tupamaros en 1972 a través de más de 3.000 detenciones incluidas las de las personas culpables por asociación. El odio popular contra el gobierno intensificó, por el “casa-por-casa” y el desprecio a los derechos fundamentales.

Si los Tupamaros hubieran tenído tanto sentido político y estratégico, como habilidad táctica, podrían haber alcanzado -en 1972- una nueva polarización de las fuerzas que culminara en una tregua, un virtual reconocimiento por el gobierno de una situación de doble poder. Sin embargo, los errores estratégicos y políticos de los tupamaros, su manera rigurosa de centralismo y la jerarquía de las autoridades llevó a divisiones internas y la escisión parcial que debilitó aún más la organización. La etiqueta deliberadamente incorrectamente de “Micro-fracción” rompió con el movimiento. Este grupo político que responde al Partido Revolucionario de los Trabajadores Uruguayo (PRT) – con una afiliación política al Ejército Revolucionario del Pueblo Argentino (ERP) – que apenas se ha permitido dividir en paz si no fuera por el ERP. La guerrilla “22 de diciembre” también se alejó de esa dirección: el grupo se concentró en las operaciones encaminadas a movilizar los sindicatos y otras organizaciones de masas sin el centralismo de los generales militares tupamaros. (…)

Políticamente, los Tupamaros seguían una línea ambigua, algo de interés para todos. Por otro lado, el Correo Tupamaro, un boletín de la organización, ha plasmado en sus páginas extractos de los discursos de nacionalistas conservadores como Aparicio Saravia. Por otra parte, los dirigentes tupamaros prohíben a sus cuadros criticar a los Comunistas de Pro-Moscú. Esta irresolución política, indeterminación y la ambivalencia han herido a los tupamaros en sus esfuerzos para poner un pie en los sindicatos con control Comunista. A pesar de que penetraron y ganaron dirigentes de la Unión de Trabajadores del Azúcar (UTA) y trabajadores del Frigorífico Fray Bentos, han demostrado poca habilidad en la dirección de la lucha sindical o en la introducción de la autogestión en los trabajadores. Tal vez no han tenido éxito en presionar para que se cumplan las reformas inmediatas, ya que piensan que con apoderarse del poder político, se resuelve todo.

A diferencia de los Tupamaros, los anarco-sindicalistas de la Organización Popular Revolucionaria (OPR-33) utilizan la lucha armada para apoyar las demandas inmediatas de trabajadores sin impugnar directamente al gobierno o a las fuerzas armadas. Ni la OPR-33 ni la “22 de diciembre” contribuyeron en 1971 a la lucha electoral del Frente Amplio en contra de los partidos políticos establecidos. Mientras los Tupamaros apoyaban el Frente Amplio, la OPR-33 utilizaba sus unidades armadas para ganar la huelga en el Portland
Cement Company, donde los trabajadores con tendencias anarco-sindicalistas exigieron salarios más altos. Rodney Arismendi, secretario general del Partido Comunista, denunció a los anarco-sindicalistas como aventureros, que supuestamente se estaban poniendo en manos de los reaccionarios y haciendo caso omiso a la principal tarea que es elegir un nuevo presidente, y unos nuevos senadores y diputados. Sin embargo, el Frente Amplio perdió las elecciones, mientras que los trabajadores de Cemento Portland Company ganaron la huelga. Por otra parte, los trabajadores del ferrocarril también triunfaron contra sus jefes, gracias al respaldo armado de la OPR-33 con el apoyo de la Resistencia Obrero-Estudiantil (ROE) y de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU).

La OPR-33 y la ROE también impulsaron una serie de huelgas exitosas en el sector metalúrgico, el del caucho y la industria textil. La huelga de SERAL, un fabricante de calzado, duró más de un año. Donde los sindicatos bajo control comunista no lograban acceder, la OPR-33 y la ROE tenían éxito. Cuando los anarco-sindicalistas iniciaron la huelga en SERAL, que sufrió incluso de hambre, iban exigiendo por las calles de Montevideo y movilizando el apoyo popular. Sin embargo, el propietario, un ex-trabajador, ni se inmutó. Por último, su hijo desaparecido. La OPR-33 aparentemente estaba detrás de la operación pero, a diferencia de los Tupamaros, no declararon nada. No se pidió rescate, las palabras eran innecesarias. En vista de las circunstancias tácitamente se entendió que el propietario, Malaguero, podría recuperar a su hijo a través de la negociación con los trabajadores. De esta forma, la huelga más difícil en Uruguay fue ganada: los trabajadores fueron compensados por la pérdida de la retribución; su sindicato fue reconocido como el único agente de la negociación. Por lo tanto, durante los seis primeros meses de 1972, cuando los Tupamaros fueron detenidos por cientos, el hijo de Malaguero se había perdido pero reapareció con la resolución de la huelga en SERAL. A pesar del éxito de las fuerzas represivas en el descubrimiento de las “cárceles del pueblo” y escondites de los Tupamaros, el niño no se encontró. Ese fue un estilo completamente diferente de guerra de guerrillas de la de los Tupamaros – y también más eficaz. La huelga contra el Frigorífico Modelo fue ganada a través de una operación similar. En medio de la huelga, el presidente de la empresa, Fernández Lladó, desapareció. Por lo tanto, una segunda empresa se vio obligada a negociar. En ningún caso la OPR-33 fue presionada para ejecutar a los rehenes. Para ello no ha hecho exigencias propias, sino que aplicó la fuerza para obtener lo que centenares de trabajadores explotados estaban pidiendo. De esta manera, poco a poco, se puede seguir para ganar el apoyo de los trabajadores, hasta que los sindicatos reformistas caigan en manos revolucionarias. Una vez que los revolucionarios están al mando de su propia casa, entonces ellos están listos para la acción revolucionaria en profundidad: la ocupación de las fábricas que operan a menos de la capacidad completa, y se transforman estas en cooperativas o empresas en régimen de autogestión; y se preparan para la toma del poder político. ¿Con qué fin? para establecer un nuevo tipo de sociedad socialista en la que el pueblo en lugar de los burócratas o los líderes guerrilleros son los beneficiarios. MIR, EPR y la tupamaros: Los tupamaros fueron el primer grupo de guerrilla urbana para enseñar al mundo cómo iniciar una insurrección en las ciudades con pocos aficionados y medios modestos.

10. MIR, EPR y la tupamaros: Los tupamaros fueron el primer grupo de guerrilla urbana que enseñó al mundo cómo iniciar una insurrección en las ciudades con pocos partcipantes y medios modestos. Sin embargo, sus excelentes tácticas han sido anulados por una mediocre y una cuestionable estrategia política.

Como el OPR-33, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno y el Ejército Revolucionario Popular (EPR) argentino frecuentaron nuevos modelos de guerrilla urbana en que la estrategia y la política se combinan para reforzar las tácticas de los Tupamaros. Las organizaciones chilenas y argentinas muestran una gran iniciativa en el combate, un claro programa de liberación nacional y social, la capacidad de movilizar a grandes masas y una virtual ausencia de la pequeña-burguesa tendencias. Son abiertamente críticos de los nacionalismos de derechas y del oportunismo de los socialdemócratas y comunistas. Sin esta crítica, sin la liberación de sí mismos de una estrecha perspectiva profesional, la guerrilla urbana puede tener éxito en compromisos tácticos, pero no pueden desarrollar un movimiento revolucionario capaz de ganar el poder, sino que solo a través de sí mismos, volviéndose unos burócratas que dicen representar al pueblo. En 1972 el MIR era la más eficaz organización revolucionaria en América Latina. Sus principales cuadros son los responsables directos de la clasificación y archivo a través de un sistema de democracia directa, su política es clara y sin ambigüedades, que se propone en cualquier momento sólo lo que realmente puede lograr. Nada escapa al análisis político y la síntesis de los cuadros del MIR. Son la mayor reserva revolucionaria de Chile. En el caso de que el gobierno de Allende sea derrocado, solo ellos son estan preparados para luchar por la liberación en un estado de represión. Son ácidos críticos de la demagogia y del aventurerismo. Sus propuestas son concretas y bien razonada con respecto a cuestiones inmediatas y las futuras.

El ERP es un modelo digno de imitación. En Rosario se apoderó del cónsul británico y el gerente de Swift con el propósito de resolver una importante huelga. Se ha preparado el terreno para la superación de las tradicionales tácticas de los sindicatos de la burocracia peronista del trabajo, de los comunistas pro-Moscú y de los socialistas gentilescos. Incluso el trágico final de Sallustro, presidente de la FIAT argentina, es un ejemplo de la sangre derramada no tanto por el EPR como por los militares argentinos. La dictadura contramandaba las negociaciones entre la dirección y los trabajadores de FIAT por lo que era el precio de la liberación.

Los Tupamaros enfrentan su crisis más grave durante el primer semestre de 1972, cuando las fuerzas represivas detienen a varios centenares de ellos. La caída de tantos elementos no se debió a la falta de secreto, las medidas de seguridad o la compartimentación de sus actividades, pero si a falta de autonomía. Su mando es supremamente centralizado: lo sabe todo, lo dice todo, no a todos. Nada puede ser más fatal para una organización guerrillera que la falta de auto-dirección en las condiciones en las que la guerrilla no puede ser unida y continuamente cada grupo o comando ha de adaptarse a las distintas situaciones tácticas sin esperar, como un ejército convencional, los mandatos de arriba. Excesiva centralización de la autoridad hace a una organización rígida y vulnerables: una vez que las fuerzas represivas descubren su único hilo, pueden empezar a mirar para la cola.

Los Tupamaros actuaron precipitadamente al atacar el recién elegido gobierno del presidente Bordaberry. Que provocó que el no testeado gobierno declare un estado de guerra. La represión se intensificó de las más crudas formas: expediciones punitivas, legalización del terrorismo y las torturas físicas. Una democracia formal que dio paso a la dictadura disimulada. Habría sido mucho mejor que los Tupamaros hubieran esperado a la crisis económica y social para desacreditar al nuevo régimen. La principal necesidad eran escasas en la oferta, no había suficiente carne, leche, azúcar, queroseno para satisfacer la demanda. Sin embargo, el gobierno es fuerte, porque los revolucionarios tenían una retórica débil, y no han dominado el arte de movilizar el descontento popular sobre estas cuestiones básicas.

Una organización revolucionaria debe demostrar que sabe más que sus rivales burgueses en el poder. Para desplazar a la burguesía y a la burocracia, se debe convencer al público de su incompetencia, una tarea que no se puede hacer de la noche a la mañana. Se deberá indicar la forma en que la libertad humana puede generar mayores niveles de productividad, la manera en que la revolución puede generar avances científico-tecnológicos, de cómo la agricultura puede ser totalmente mecanizada y electrificada, de como la integración industrial se puede lograr, cómo la cultura puede servir a la economía tecnológica y el crecimiento, cómo la energía atómica puede utilizarse, y la forma en que el socialismo de autogestión pueden introducirse. Si un liderazgo revolucionario no demuestra calidad humana en el conocimiento científico y social, político y económico, puede cometer se errores para iniciar una insurrección plenamente apoyada por el movimiento popular. Entonces es el momento de la intervención militar. Así, en Perú las guerrillas fueron exterminados por generales desarrollistas que ahora pasan por revolucionarios, y en Brasil los militares libran una golpe preventivo, hipotecando su país al capital extranjero, reduciendo los impuestos a las empresas, la industria ilegal y reduciendo los salarios reales, a fin de estimular el crecimiento económico. A partir de los Tupamaros podemos aprender de sus debilidades y errores – aumentar sus puntos fuertes y ocultar sus debilidades puede servir a los dogmáticos y sectarios, y no revolucionarios. Los tupamaros han servido como la mejor academia revolucionaria en el mundo sobre el tema de la guerrilla urbana, han enseñado a través de acciones, más que todas las teorías revolucionarias, extraídas de situaciones concretas. Pero su brillo en materia de tácticas no fue acompañado de una buena estrategia y política. Por lo tanto, el ideal revolucionario debe combinar la capacidad táctica de los Tupamaros con la estrategia de masas de la OPR-33 y la política del MIR chileno – una síntesis más cerca a lo que se aproximó el ERP argentino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: